viernes, 20 de febrero de 2009

Las enemistades entre Alianza y Horda pasan factura...

En este mundo existen dos bandos. La Alianza y la Horda. La Alianza integra a Humanos, Gnomos, Enanos, Elfos de la noche y Draeneis. La Horda, no obstante, une a razas tan dispares como los Tauren, los No-muertos, los Orcos, los Trolls y los Elfos de sangre. Entre estos bandos, por unas razones o por otras, siempre ha existido cierta enemistad, y en los tiempos que corren no es raro ver a una tropa de Aliados invadiendo nuestras amadas ciudades. Si nosotros invadimos alguna de las suyas, que conste que es por venganza, porque ellos siempre empiezan, aunque a sí mismos se traten como grandes héroes y a nosotros nos tílden de malvados...

Por eso lo mejor siempre es evitar los caminos. Nunca se sabe cuando un Aliado puede aparecer e intentar matarte. Un ejemplo de lo que puede ocurrir, fue lo que le sucedió a Dannii, elfo de sangre, uno de los fundadores del clan.

En mitad del desierto de Tanaris, en la ciudad de Gadgetzan, se encontraba nuestro comandante cuando sucedió. Mientras deambulaba por los vastos caminos, recibió la llamada de otro miembro del clan, Sephirott. Quedaron en reunirse a lo largo de la gigantesca y casi inhospita extensión conocida como "Los Baldios".

Hacia allí se dispuso a dirigirse Dannii, mirando al suelo. Observó su propia sombra plasmada en el suelo frente a él, y a la que pronto se le unió otra algo más grande. Aquella fue la primera señal de peligro. La segunda vino con un fuerte golpe en los riñones.

A sus espaldas, un Aliado intentaba poner fin a su vida sin mediar palabra. Por el simple hecho de ser un horda y encontrarse en el lugar equivocado y en el momento equivocado. Dannii esquivó como buenamente pudo el siguiente golpe, huyendo de aquel aliado que se lanzó en su busqueda como animal de caza a punto de capturar a su presa. Dannii intentó poner la mayor distancia entre ambos, tratando de despistarle, y como no había posibilidad de escapar totalmente de él, se escondió tras una gran piedra a un lado del sendero.

Cuando el aliado llegó a su altura, se detuvo. Miró a ambos lados y clavó su mirada en la roca. Dannii sabía que el tamaño del pedrusco era más que suficiente para cubrirle totalmente, pero la mirada de su enemigo se había quedado clavada y parecía que era capaz incluso de traspasar la roca. Pasaron unos eternos segundos, en los que el corazón de nuestro comandante pugnaba por salir de su pecho y su boca se quedaba sin saliba. Todo a su alrededor había enmudecido, a excepción de su propia y alterada respiración...

El aliado se mantuvo un rato más así antes de exhalar un gruñido de frustración y retomar su camino, calle abajo, sin vovler la vista atrás ni una sola vez. De todas formas, Dannii no salió de su escondite hasta pasados unos instantes y recorrió los caminos lo más rápido y sigilisamente posible en busca de un transporte que le llevase directamente a Orgrimmar. Por el trayecto, miraba receloso a cada esquina, temiendo encontrarse con otro inmundo aliado...

Bienvenido a la taberna "La Guarida"

Noche tras noche, un trio de aventureros se reunen en la taberna "La Guarida". Con el paso de los años, el grupo se fue haciendo cada vez más numeroso, y decidieron llamarse a sí mismos "Los guardianes Oscuros".

En esas reuniones, los miembros ponían en común sus vivencias y desventuras. Historias que yo, la trovadora de la hermandad, ahora transcribo a estos humildes manuscritos con el fin de sacar a la luz las aventuras que tanta fama han otorgado al clan...